Todos se quedaron perplejos.
—¡Mi mamita ya despertó de su sueño! —gritó Celestia.
Lugh tenía ojos enormes, algo golpeaba su mente, la idea de que Vanessa Saint era culpable, y debía pagar por su crimen.
—¿Cuándo despertó?
—Recién lo ha hecho, el doctor la está revisando, y yo quise venir a buscarte, debes estar ahí.
—¡Papito, llévame con mi mami Vanessa! ¡Quiero verla!
Marbella hundió la mirada, su mano se volvió un puño rabioso.
«Vanessa, te había olvidado, pero al fin despertaste, para