Cornelius se sentó frente al gerente del laboratorio, el hombre le tendió un sobre en la mano.
—Son los resultados originales, señor, entregamos los anteriores con el resultado negativo que querían.
Cornelius sonrió, le extendió un cheque por casi quinientos mil dólares, como lo había solicitado.
Luego, el hombre salió de ahí, abrió el sobre, solo para saciar su gran curiosidad, esbozó una cínica sonrisa.
—Vaya-vaya, y estabas muriendo de miedo, Orson —dijo y luego se fue.
Bryce lo vio, sin