Vanessa estaba enfurecida, juró que apelaría la sentencia, al salir de ahí se enfrentó cara a cara con Lugh y su abogado.
—¡Esto no se quedará así, Lugh, soy la madre de Celestia! Tengo derecho a verla —exigió
—Podremos negociar las visitas de la menor, abogado, lo veré con su cliente para negociarlo —sentenció el abogado de Lugh
Lugh tenía una expresión de ganador que Vanessa detestó
«Juro que haré que borre esa estúpida expresión», pensó
Lugh y Marbella salieron del juzgado, estaban realm