Marbella estaba a punto de entrar a casa, cuando vio el auto de Vanessa, ella presentía que esa mujer iría ahí, no le cabía duda, pero tras de ella estaba llegando la policía.
Vanessa miró asustada.
—¡No te saldrás con la tuya! Dile a Lugh que me llevaré a mi hija, quisiste fastidiarme, Marbella, ahora nunca verán a Celestia, sé que les duele, sé que Lugh de todos modos, ama a la niña, sufrirá su partida.
—Vanessa, si por tu propio bien te vas ahora, y nos dejas en paz, tu vida podría tener f