Capítulo: Juego de espía.
—¡¿Cómo has podido hacerle esto a tu madre?! —exclamó con rabia
Vanessa chilló al sentir el golpe.
—¡No es para tanto! Tú no eres importante, ¡recuerda que soy tu hija! Debes perdonármelo todo.
Pina tenía ojos enormes, cubiertos por lágrimas calientes que aún se aferraban a sus ojos.
—¡Eres una malagradecida, una m*****a! Ya no eres mi hija, ¡estás por tu propia cuenta!
Vanessa no se lo esperaba, incluso intentó tomar el brazo de su madre, pero la mujer la soltó. Vanessa se sintió asustada,