Capítulo: El hijo es una hija.
Lugh entró en esa habitación, observó a Marbella recostada en la cama, él se acercó, verla tan débil, atormentó su pobre corazón.
Tomó su mano, besó su dorso.
—Mi amor, te amo tanto.
Ella abrió los ojos, le dedicó una dulce sonrisa, sus labios estaban casi blancos, estaba muy pálida.
—Yo te amo más, Lugh, estoy bien, cariño, no moriré ahora, aún me quedan muchos días para amarte.
él sonrió.
—Te amo, mi amor.
—Lugh, ¿Cómo están nuestros hijos? ¿Clyde? ¿Celestia? No quiero que peleen, ¿Y No