Magnolia entró a ver a su madre, Marbella sonrió, alzó la mano, y su hija la tomó.
—Estoy bien, cariño, no llores —dijo su madre al ver sus lágrimas.
—Me asusté mucho, madre, no quiero perderte.
—No lo harás, tendrás a tu madre para cuando tengas tus propios hijos te diga como cambiarles el pañal.
Noli rio.
—Mami, quiero tenerte por siempre.
—Así será, ¿Cómo estás? ¿Qué hay de Denzel?
Magnolia bajó la mirada, no quería irritar a su madre.
—Todo está bien.
Marbella percibió ese brillo en