Por la noche.
Amelie se encargó de que todo estuviese listo, revisó las mesas que colocaron los meseros en el jardín, las luces, la comida y el vino.
—¿Qué te parece, Orson?
Orson estaba a su lado, pero distraído, Amelie le miró con duda, tocó su hombro, el hombre volvió a la realidad, le dedicó una sonrisa.
—¿En dónde está tu mente, querido?
El hombre negó.
—Estoy bien, lo siento, todo es perfecto. Estoy seguro de que a Cory le encantará.
Bryce llegó, saludó a todos, pero Orson tenía un