Lugh corrió afuera del colegio, hasta el estacionamiento, pero ella había desaparecido de su alcance.
«Tiene hijos… Marbella tuvo hijos con otro hombre, ¡me olvidó para siempre!», un dolor se clavó como una daga sorbe su pecho, hirió no solo sus sentimientos como su orgullo.
—¿Papi?
Él miró a Celestia, ¿acaso no había hecho lo mismo que ella?
«No, yo jamás amé a Vanessa, ni la desposé, fue un error, pero al menos tuve a mi pequeño tesoro», pensó
Lugh cargó a la niña en sus brazos, la llevó