Marbella estaba perpleja, sus ojos eran enormes al escuchar esas palabras.
—¿Qué ha dicho? —exclamó al instante en que se puso pálida.
—Quiero que te cases conmigo, Mar —sentenció, su voz era firme, no parecía haber un atisbo de broma en sus palabras, ella le mirò incrédula, ¿Se volvió loco? No lo sabía.
—¡¿Qué dice?! Debió perder la cabeza, mi respuesta es no, incluso si usted salvó mi vida, mi respuesta sigue siendo que no —espetó.
Marbella estaba por irse, cuando sintió su fuerte mano dev