—Mar, mi esposa me engañó, y luego me abandonó por otro hombre, era más joven, el heredero de mucho dinero, igual que yo, la diferencia fue que a mí me dejó con nuestro hijo, renunció a su custodia. Durante años me pregunté que hice mal, ¿Por qué a ella le fue bien y a mí no? Nunca lo entenderé sobre todo cuando sigo recibiendo golpes.
—No lo sé… señor Blyth, créame que no sé como a los malos le resultan las cosas bien, a veces pienso que es un mundo al revés.
Dylan sonrió.
—Tengo cáncer de e