—Dígame qué quiere. —Dijo Amelia tras cerrar la puerta.
—No me ha dicho muchas cosas de ti, como que es licenciada en administración.
—No tengo interés en decirle mis cosas, es mi vida privada, no tengo por qué contarle nada, usted es un extraño para mí. —Ignacio se rió y dijo con sarcasmo:
—¿Un extraño? Y qué me dice de usted que se metió a la intimidad de mi casa, y además violentó toda mi privacidad como hombre, porque en varias ocasiones le dije e hice cosas creyéndola mi esposa, cosas que