Mario pasó la tarde supervisando la cría del ganado en la montaña de la finca de su familia, a las cinco de la tarde regresó al rancho.
Para llegar a este debía abrir un portón que quedaba como a quinientos metros de la vivienda.
Bajó del Toyota que conducía y se dispuso a quitar la cadena del portón cuando de repente Rosalía salió de detrás de un Árbol que había cerca; Mario al percatarse frunció el ceño, no se detuvo y continuó soltando la cadena.
—¿Qué haces aquí Rosalía? —Con un tono de