Capítulo veintiuno. Invitación
Sienna sonrió al escuchar las palabras de Hasan y cualquier duda que aún tuviera en el fondo de su corazón, quedó disipado por completo ante aquella declaración.
Hasan cerró la puerta y se giró para encontrarse con Sienna y una sonrisa de oreja a oreja en su rostro.
—¿Estabas espiándome? —preguntó él acercándose a ella.
Ella negó.
—No podía seguir en la cama si tú no estás en ella —respondió lanzándose a los brazos de Hasan.
—Me encantaría pasar el día contigo, pero del deber me llama, además,