Capítulo nueve. Castigo
—¿Sentenciada? —preguntó Sienna, pese al apretón de Hasan sobre su brazo.
—¿No has escuchado? ¿O aparte de sinvergüenza estás sorda? —cuestionó Zaida con rapidez.
—Escuché perfectamente, señora —gruñó Sienna con rabia.
—¡Basta, Sienna! —gritó Hasan elevando la voz, ganándose una mirada furiosa por su parte.
—¿Basta? —refutó ella con un brillo peligroso en la mirada—. ¡Ningún basta, Hasan!, te dije claramente que no quería casarme contigo, que si tu madre quería que me marchara lo haría sin duda