Capítulo noventa y cuatro. Ferviente admirador
Nueva York.
«Parece que estamos destinados a encontrarnos»
La mente de Scarlett se quedó en blanco ante sus palabras y su bella sonrisa, mientras sus mejillas se tiñeron de rojo carmesí. No supo cuánto tiempo sus ojos se miraron con sumo interés hasta que un ligero carraspeo llamó su atención, rompiendo la burbuja en la que se habían quedado atrapados.
—Señorita… —la voz del Decano le hizo cerrar los ojos y romper el contacto visual que aún mantenía con el hombre.
—Ha sido un accidente —se disc