Capítulo ciento veintisiete. ¿Te casas por nosotros?
ABU DABI
—¡¿Cómo es posible que le permitas a Jahir estar lejos de sus responsabilidades, Kalila?! —gritó Anisa, caminando de un lado a otro, como si fuese un animal prisionero dentro de una jaula.
—Querrás decir ¿de ti? —refutó Kalila sin amedrentarse por la actitud de Anisa. Su nuera estaba furiosa no porque Jahir estuviera lejos de Abu Dabi, sino porque no podía tenerlo en su cama y conseguir el heredero que tanto añoraba para afianzar su posición como esposa y madre del futuro Emir.
—Será m