Capítulo ciento treinta y uno. Padre celoso
DUBÁI
«Bueno, ella quiere saber si…, podemos encontrarle una pareja»
«Podemos encontrarle una pareja»
«Una pareja»
Abdel dejó de mecer a Hasin, más bien, dejó de moverse al escuchar las palabras de su esposa.
—¿Qué? —preguntó ligeramente aturdido.
Azahara tragó el nudo formado en su garganta, mientras repetía la petición de Amira; su hija casi le había implorado que hablara con Abdel y le hiciera saber sus deseos. Una tarea que para Azahara no era fácil, pues era sabido que Abdel jamás había ce