Capítulo ciento quince. Una brecha entre los dos
NUEVA YORK
Un silencio sepulcral se hizo en la sala, Scarlett tenía miedo hasta de respirar, pues creía que el dolor sería más agudo e intenso si lo hacía. Sus pulmones quemaban, como si no tuviesen suficiente oxígeno, incluso los latidos de su corazón cambiaron y de ser agitados y erráticos, pasaron a ser lentos, como si fuera a detenérsele en cualquier momento.
—¿Por qué? —preguntó viendo a la nada—. ¿Por qué me has engañado? —Scarlett deseaba salir huyendo del ático, escapar tan lejos como l