Denver bajó la pistola.
—¡Vete, Abigail! No vuelvas, ni a la empresa, ni a mi vida, ni a nada, ¡no quiero volver a verte, nunca!
Ella tragó saliva y asintió.
Dio la vuelta, y salió de ahí.
Denver mirò a Matt.
—¡Y tú también te vas! ¡Vete ya mismo de mi casa, Mattias! No quiero verte.
Matt le miró y sonrió.
—Bien, haz lo que quieras, si quieres ser un imbécil, si quieres ser un ignorante de tu propia verdad, entonces que así sea.
Matt intentó caminar, pero se detuvo.
—En el fondo, no mereces el a