Dio un paso atrás, y sintió la mano de Nina Wayne sujetándola con fuerza.
—¿Estás bien?
—Sí —dijo Abby
—Recuerda que en una semana es el aniversario de Yakamoz, todos vendrán a Chicago, al baile temático.
—Pero…
—No hay peros que valgan, quiero que estén ahí disfrutando conmigo, ¿entiendes?
Abby asintió.
Nina Wayne se fue.
Abby volvió al departamento, entró sin hacer ruido, y se escabulló hasta su alcoba, le alegró que hubiese música alta, así nadie escuchaba sus sollozos.
«Lo perdí, sì, perdí