Denver visitó a Mandy antes de irse.
Mandy tomó su mano cuando un silencio los precedió.
—Lucha por ella…
Denver negó.
—No creo que ella lo quiera, Mandy, la amo, y después de ella ninguna, pero, no puedo seguir rogándole, quisiera hacerlo, pero si eso la hace sufrir, no puedo hacerlo.
Mandy lloró.
—No quiero que seas infeliz, tú mereces ser feliz en la vida después de todo.
—Esto no es culpa de nadie, es solo mía, si una vez hubiese pensado con lógica y no con mi sed de venganza, tal vez ahora