Los ojos de Anya se volvieron severos, recordaba el daño que ese hombre le había hecho en el pasado.
Se acercó a él.
—¿Qué haces tú aquí?
Su voz tan fría alertó a Dennis Franco.
—Anya... te he estado buscando desde hace tanto tiempo, ¿por qué te fuiste así? ¿Por qué huiste de mí?
Los ojos de Anya miraron incrédulos al hombre, no podía creer que fuese tan cínico.
—¡Te escuché, Dennis! Era tu m*****a voz pidiendo que me hicieran un aborto, ¡Querías que perdiera a mi hija! Yo creí que eras bu