—¿Por qué viniste por mí, Emerson? No lo merezco, soy un pusilánime, ni siquiera merezco llamarme tu hermano, soy un fracaso, debería estar muerto.
—¡No digas tonterías, Denver! Eres mi hermano. Siempre te quiero, y no te voy a dejar solo porque te hayas equivocado.
—Destruí a Abby, ella me odia, rompí su amor, ella era inocente.
Emerson tocó su hombro.
—Ella te ama, ¿Verdad?
—Fue engañada, no quiero imaginar cómo está su corazón al saber lo cruel que fui con ella, ya no sé si me ama, creo que