Betty y Anya estaban en una cafetería.
—¿Cómo está tu matrimonio? Me sorprendí tanto, amiga.
—Emerson no me ama, Betty, me entregué a él por amor, ¡pero, él no me ama! —exclamó Anya llorando, su amiga la abrazó.
—Anya, lo siento tanto, el matrimonio es complicado, tiene altibajos, verás que mejorará…
—No, entiéndelo, mi matrimonio solo es por un contrato, Emerson nunca sentirá amor por mí, creo que… lo mejor es divorciarme.
—¡No! No te des por vencida, él está dolido, su exesposa lo traicio