Ruby estaba con el abogado. Estaba furiosa al escuchar las noticias.
—¡No puede ser! No pueden dejarme sin nada, esta mansión es mía, el dinero que posee Bill ya es mío; ¡tengo una hija suya que debe merecer una herencia sustanciosa! —dijo
—Podría ser, pero solo sobre el dinero que está a nombre de Bill Carrigan, y solo son un par de millones de dólares, señora. En realidad, la fortuna Carrigan proviene de una herencia de la difunta señora Smith. Si se comprueba que tienen el testamento origin