Una semana después.
Emerson y Denver estaba en el salón, èl estaba de visita.
Cargaba a Sienna, sonreía.
—Es muy hermosa.
—Lo sé, y dime, ¿qué hay entre tú y Mandy?
—Nada, nos estamos conociendo, eso es todo, no seas tan entrometido.
Emerson sonrió.
—Vamos, quiero que mi hermanito sea feliz, que se case y tenga hijos, ¿Es mucho pedir?
—Para ti es fácil, tuviste suerte de que una buena mujer te amara, por encima del bien y del mal, yo nunca tendré tu suerte.
—No seas amargado, el amor se