Denzel condujo su auto hasta llegar a esa cabaña.
Cuando ella bajó se quedó mirando las lámparas de queroseno que iluminaban el lugar, era como un lugar sacado de un cuento de hadas.
—¿Te gusta?
—¡Es hermoso!
Él abrió la puerta, ambos entraron.
Ese lugar le encantaba así tal cual estaba, no necesitaban nada más.
Se sentaron frente a la chimenea que Denzel encendió.
Se miraron a los ojos, èl tomó su mano entre la suya.
—Te amo, te extrañé tanto —dijo
Estaba nervioso, no quería que nada la hiciera