Denver rompió el beso, condujo hasta su anterior departamento en ese lugar.
Al llegar, Abigail parecía estar dormida, por lo que el hombre la bajó entre sus y la llevó adentro. A la que alguna vez fue su habitación.
La recostó en la cama y la observó dormida y en paz.
Su mano acarició su rostro.
—Abby, mi amor, ¿cómo pude equivocarme tanto contigo? —murmuró.
Estuvo a punto de levantarse e irse, cuando ella tomó su mano.
—No te vayas, no me dejes sola.
—Nunca te dejaría sola —dijo Denver
Ella se