96° El forastero.
El sonido en la puerta golpeó nuevamente. Todos los que estábamos reunidos en el lugar contuvimos el aliento, menos Mauricio. El hombre era firme; levantó el mentón mientras observaba la puerta, como si pudiera ver a través de ella a la persona que estaba tocando al otro lado.
Y después murmuró a través del radio:
— ¿Quién está afuera?
Sabía que le hablaba a los vigías, a los que supuestamente debían estar en la parte alta de la fábrica, de la bodega o lo que sea que fuera ese lugar, para obse