95° Sombras sin nombre.
La bodega dejó de parecer un simple escondite en el momento en que Mauricio ordenó reunir a todos. El espacio, frío y apenas iluminado por luces industriales colgantes, comenzó a llenarse de hombres que no solo portaban armas, sino historia, lealtad… y secretos.
Yo me quedé a un lado, observando.
No era una reunión cualquiera. No se trataba de organizar una defensa o planear un ataque. Era algo más peligroso: estaban intentando entender a un enemigo que no conocían.
Y en ese mundo, no conocer a