109° Fisuras invisibles.
Mauricio no apartó la mirada de mí cuando dijo que no lo quería a mi lado. Su voz no había sido elevada, no había rabia evidente en el tono, pero había algo más incómodo, algo más difícil de ignorar. No era autoridad, no era estrategia. Era otra cosa.
Yo cerré la puerta detrás de mí y avancé unos pasos dentro de la habitación. El silencio se volvió pesado, como si cualquier palabra pudiera romper algo frágil entre nosotros.
— No es solo por seguridad — continuó, finalmente — . No lo quiero aq