Huida en Sangre
El mundo a mi alrededor se desmoronó. Sentí que el aire se volvía denso, que el suelo bajo mis pies se volvía inestable. No podía respirar.
Axel me miraba con esa expresión que decía tanto y tan poco al mismo tiempo. Me estaba ocultando algo. Lo supe en ese instante, pero no podía quedarme allí esperando respuestas que él nunca me daría.
El dolor en mi pecho se hizo insoportable. La presión en mi cabeza me nubló la vista.
—No… —murmuré, dando un paso atrás.
Él no dijo nada. Solo