El sonido monótono del monitor cardíaco llenaba la habitación en penumbras. Carolina yacía en la cama de hospital, sintiendo el peso de los días acumulándose en su pecho. Su cuerpo estaba débil, pero su mente inquieta. Había pasado horas mirando el techo, intentando no pensar en él. Sin embargo, la tentación fue más fuerte.
Tomó su celular con manos temblorosas y abrió las redes sociales. Su respiración se cortó cuando, entre las noticias, apareció una foto de Axel junto a Tatiana quienes eran