Voltea hacia mí nuevamente mientras me miraba con ojos tormentosos.
—¡Te salvaste por esta vez, Carolina! —dijo mientras clavaba sus puños a un lado de la pared.
Se giró y abrió la puerta, y al hacerlo vi cómo Eliot se quedó completamente sorprendido, pues jamás imaginó que encontraría a Axel aquí.
De inmediato apretó los puños y sostuvo a Axel por la camisa.
—¿Tú qué carajos haces aquí, Axel? —le gritó con rabia contenida.
—¿Qué sucede, Eliot? ¿No se me permite estar en la casa de mi exesp