Axel caminó hacia la salida de la mansión sin mirar atrás.
El sonido de sus pasos firmes sobre la piedra se mezclaba con el murmullo lejano del viento.
Apenas cruzó la gran puerta principal, Tyrone ya lo esperaba junto al auto negro, con la puerta trasera abierta.
Los otros vehículos de escolta se mantenían encendidos, alineados como soldados listos para partir.
Axel subió al asiento trasero con movimientos rápidos y decididos. Cerró la puerta con un leve golpe, como si al hacerlo también cerra