Capitulo 44 - Encuentro inesperado .
El silencio que quedó tras la salida de Eliot era denso, casi asfixiante. Carolina permaneció de pie en medio del salón, con el corazón desbocado y las manos temblorosas. Sus ojos recorrieron el desastre: la mesa corrida, los restos de café esparcidos por el suelo, y Henry aún de pie, con una mano sobre su mandíbula enrojecida.
—Lo siento —murmuró ella, llevándose una mano a la frente—. No debió pasar esto.
Henry soltó un suspiro largo antes de responder.
—No es tu culpa, Carolina. Ese tipo tie