El aire fresco de la mañana seguía filtrándose por la ventana cuando decidí darme un baño rápido. Sentía la piel pegajosa por el sudor de la pesadilla y necesitaba quitarme de encima esa sensación de angustia que todavía me oprimía el pecho. Caminé hacia el baño y abrí la ducha, dejando que el agua templada corriera sobre mi cuerpo. Cerré los ojos mientras el vapor llenaba el espacio, y traté de concentrarme solo en el sonido del agua golpeando el suelo de mármol.
No podía seguir dejándome arra