Una semana después.
Lucia se miró el conjunto plateado antes de salir de la habitación, sacudió su cabello y salió al encuentro con su esposo, Enrique la besó en los labios y la miró de arriba abajo.
—Te ves bellísima.
—Gracias, no me tomó nada elegirlo, está muy bonito.
—Nos tomarán las fotos y prometo que luego serás libre, podrás ir a la fundación a hacer tus cosas.
Lucia se colgó de su cuello y besó sus labios.
—Quisiera que hubiésemos estado una semana más de vacaciones.
—Yo también lo habr