17| No quiero saberlo.
Sara espero en la sala muy tensa caminaba de un lado para otro sin saber qué era lo que estaba pasando pero trató de guardar compostura para que su hija, Mara no la notara de esa forma.
La niña parecía contenta con su juguete, movía el osito en ambas direcciones, apretaba su colita y este la abrazaba, luego regresaba a su posición original. Era un bonito regalo.
— Es un abrazo de papi, le dijo la niña y ella asintió.
— Sí, es un abrazo de papi — cuando Emiliano salió de la habitación de los ni