La mañana en Londres parecía distinta.
O quizás…
Eran ellos quienes habían cambiado.
Porque había algo extraño en Edith esa mañana.
Cada vez que recordaba la noche anterior, una sonrisa aparecía sin permiso en sus labios y desaparecía apenas unos segundos después, como si intentara ocultarla incluso estando sola.
Lo más irritante era que no podía evitarlo.
Se había convertido oficialmente en la novia de Evans Fontaine.
Y solo pensar aquellas palabras hacía que sintiera algo extraño en el pecho.