Dentro de la habitación, Jeremy permanecía en silencio.
Su mirada estaba fija en la ventana.
España.
La palabra seguía allí.
Suspendida en su mente.
Vacía.
Sin significado.
—Descansarás mejor allí —continuó Leopolda con suavidad—. Es tu hogar.
Jeremy no respondió de inmediato.
Su mente estaba en otra parte.
Intentando encontrar algo.
Algo que justificara esas palabras.
Pero no había nada.
Ni imágenes.
Ni recuerdos.
Ni emociones.
Nada.
Solo esa sensación persistente.
Esa incomo