Cap. 8: Un beso inolvidable.
Stella entró de nuevo en la habitación de Mike, tratando de aparentar calma, aunque por dentro los nervios le recorrían el cuerpo como una descarga eléctrica. Mike la observó con una mezcla de curiosidad y análisis, sin apartar la mirada de ella. Mientras se acercaba lentamente a la cama, mantenía las manos entrelazadas, como si intentara sostenerse en algo más que su determinación.
—Amor… —comenzó con un tono suave, aunque cargado de urgencia—, debemos volver a casa. Sé que moverte en tu estad