Gabriela permaneció inmóvil en su escritorio tras enviar el último mensaje: confirmaciones al departamento legal, una breve nota al auditor, la lista de ángulos de las cámaras de seguridad. La oficina vibraba con la euforia de una pequeña victoria; la ciudad exterior era el murmullo constante e indiferente que siempre había usado como ruido de fondo. Sin embargo, en su interior sentía un latido extraño e indefinible.
¿Por qué de repente le costaba tanto seguir el plan que se había trazado?, pen