Valeria permaneció frente a Elena sin apartar la mirada, aunque por primera vez desde que había llegado a la agencia aquella seguridad arrogante comenzaba a resquebrajarse, porque detrás de su orgullo existía una herida que no podía esconder cuando hablaba de Damian. Sus dedos se cerraron lentamente alrededor del bolso que sostenía mientras intentaba controlar la emoción que amenazaba con aparecer en sus ojos, pero aquella vez ya no parecía interesada en mantener una imagen perfecta frente a El