El amanecer llegó envuelto en una aparente tranquilidad. La ciudad despertaba lentamente mientras los primeros rayos del sol teñían de dorado los edificios más altos, los vendedores abrían sus negocios y los repartidores dejaban los periódicos sobre las puertas de cafeterías, hoteles y oficinas. Nadie imaginaba que, entre aquellas páginas impresas y en las principales plataformas de entretenimiento del país, una noticia estaba a punto de convertirse en el escándalo más comentado de la mañana. B