El teléfono vibró suavemente entre los dedos de Vanesa mientras permanecía sentada frente al enorme ventanal de la habitación que ocupaba dentro de la Residencia King. El desayuno ya había quedado atrás, Margaret se encontraba organizando los preparativos de la boda y el silencio de la mañana le permitía disfrutar, con una calma casi peligrosa, del escándalo que se había desatado desde el amanecer. Sobre la pantalla del teléfono desfilaban una tras otra las noticias de entretenimiento, todas ac