La tarde había comenzado a caer sobre la clínica cuando Elena salió de la habitación de Lily después de comprobar una vez más que su hija dormía tranquilamente. La pequeña había pasado un día difícil, pero los medicamentos habían conseguido controlar el dolor y los médicos estaban satisfechos con su evolución. Elena cerró la puerta con cuidado y permaneció unos segundos apoyada contra ella, respirando profundamente antes de caminar hacia la pequeña sala privada donde Sebastian la esperaba. Él e