-¡Contesta carajo!
-¡Basta!
También tuve que gritar para callarlo, odio los gritos y las discusiones y si puedo evitarlo lo hago, pero Adam se había pasado de la raya y por mucho.
-¡Deja de gritar! ¡No me importa si este es tu departamento! ¡No me importa si el señor Joseph es tu empleado, si estás ebrio o que te haya traicionado! ¡Basta ya de gritar! No sé que haya pasado entre ustedes, pero deben arreglarlo como gente civilizada, dudo que el señor Joseph haya hecho algo para lastimarte Adam,