Llegué muy temprano a la empresa, me bañé, me arreglé, huelo delicioso, luzco impecable, pero me siento fatal, siento que en cualquier momento vomitaré como aquella noche en la que le vomité los pies a Emma.
El párpado derecho me brinca y las manos me tiemblan.
Decidí no desayunar porque de verdad siento que vomitaré.
Cuando la recepcionista llamó para informar que ella había llegado, automáticamente sentí pánico, quería lanzarme por la ventana, sé que suena estúpido y cobarde, pero tengo mie